Pues un viernes más, ya a finales de marzo y último artículo/capítulo de este mes y que cada viernes escribo con gran ilusión por y para vosotros, porque sois la verdadera razón y fortaleza, que me ofrece la vida, para con ilusión y a través de mis letras, seguir aumentando el legado y el número de personas de tan diversas partes del mundo que me seguís y ya formáis parte de esta comunidad apodada: @elblogdejorgeesquirol.
Marzo, sí, y finales, pero también cambio de estación: la primavera, que es justo acerca de lo que os voy a escribir hoy, de esta estación, que me fascina. Os estaréis preguntando, por qué el título de este nuevo artículo/capítulo: «Primavera, en Poeta», al final del capítulo lo podréis comprobar, ya que esta mañana viendo amanecer, y mirando al horizonte de las montañas y la espesura del bosque y sus colores, las musas me han visitado y mi impulso me ha llevado a coger ese cuaderno tan especial donde guardo tesoros personales, y escribir una poesía a lo que estaba viendo con mis propios ojos, despertando con la salida del sol.
La primavera, para mí, es una estación evocadora, de romances, de ilusión, de observación minuciosa del despertar del letargo del invierno de nuestra madre tierra y de la naturaleza.
La primavera es la estación más esperada del año, pero también la más traicionera. Por un lado, nos regala días más largos, temperaturas agradables y un estallido de color en lo referido a lo floral, al aroma del ambiente. Por otro, nos bombardea con estornudos, ojos llorosos y la invasión anual de bichos que parecen tener un plan secreto para conquistar el mundo.
Si hay algo innegable, es que la primavera es la reina del contraste. De repente, todo parece más bonito: los parques, los atardeceres, hasta el vecino que nunca saludaba empieza increíblemente a sonreír, como si esta estación tuviera el poder de cambiar el humor de las personas. Pero al mismo tiempo que la naturaleza despierta, los insectos lo hacen en paralelo con más hambre que nunca, y los alérgicos entran en modo de «warning», de precaución, cuidado personal y supervivencia.
Los días parecen volverse más largos por anochecer más tarde, la temperatura ambiental te anima más que nunca para hacer deporte, pasear… o para quedarse en casa por un brusco cambio hacia un calor repentino.
A mí, por lo menos, y con mi siempre peculiar, curiosa y quizá diferente manera de observar la vida, esta estación me provoca mucha más energía y buen humor: La serotonina se dispara, la gente sonríe más, y hasta el jefe parece menos insoportable, bueno, en ocasiones, ¿no es cierto?
«Primavera, Inspiradora»
La primavera despierta con suavidad, como una sonrisa que ilumina el cielo. La naturaleza se despierta de su letargo invernal, y con ella, nuestras almas se llenan de esperanza y renovación. Es como si el mundo entero se estuviera despertando de un largo sueño, y cada cosa que nos rodea fuera un recordatorio de la belleza y la vida que nos espera.
La primavera es una obra de arte, creada por la naturaleza misma. Los colores vibrantes de las flores, el verde intenso de las hojas, y el azul radiante del cielo, nos rodean de belleza y armonía. Es como si el mundo entero fuera un lienzo, y la primavera fuera el pincel que lo pinta con colores vivos y emocionantes.
Es también una época de renovación y crecimiento. Las semillas que se plantaron en el invierno comienzan a brotar, y las ramas de los árboles se llenan de vida. Es un recordatorio de que siempre hay oportunidad para comenzar de nuevo, para crecer y para florecer. La primavera nos enseña que la vida es un ciclo, y que cada final es un nuevo comienzo.
Pero la primavera no solo es una época de renovación y crecimiento, también es una época de reflexión y contemplación. Es un momento para mirar hacia atrás, para recordar lo que hemos vivido, y para aprender de nuestros errores. Es un momento para mirar hacia adelante, para soñar con lo que queremos ser, y para planificar nuestro futuro, pero sobre todo, es un momento para vivir el presente y disfrutar de esta maravillosa estación del año.
La primavera es un regalo, un regalo que nos da la naturaleza para que podamos disfrutar de su belleza y podamos alinearnos con la felicidad y energía que nos transmite.
Y ya por último y para concluir este nuevo capítulo, quiero terminar como empecé, haciendo honor al título y compartiendo estas humildes letras, que hoy viendo amanecer y acompañado por mis musas, me han inspirado a escribir.
«Primavera, en Poeta»
¡Oh, primavera, brisa encantada!
Que vienes radiante, vestida de hada.
Nos quitas el frío, nos traes alegría,
pero con alergias y polen por vía.
Las flores despiertan de su letargo,
el sol se estira con un gesto largo.
Los pájaros vuelven, cuáles grandes artistas,
a dar conciertos en todas las pistas.
Los parques reviven con niños que gritan,
los perros en plazas felices levitan.
Los bares se llenan, la gente sonríe,
pero en las terrazas la cuenta te asfixia.
El cielo se viste de un azul brillante,
los días se alargan en modo elegante.
Las abejas trabajan, las mariposas danzan,
mientras en la tele «la dieta nos lanza».
Que sí, primavera, que eres divina,
pero hay cosas que rompen la rima.
Mosquitos con hambre, hormigas con ganas,
y el polen flotando en todas las ramas.
¡Ah, primavera, nos tienes rendidos!
Entre tus flores y días floridos.
Nos llenas de amor, de brisas, de vida,
de besos robados y alergias suicidas.
Así que brindemos con gran emoción,
por tu festival de sol y pasión.
Por tardes doradas, por sueños despiertos,
por sueños dorados, lanzados al viento.
Jorge Esquirol
@elblogdejorgeesquirol
Posdata:
Mil gracias, de nuevo, a Irlanda, por ser de nuevo esta semana el país que seguís en cabeza, de todos los países que me siguen. Mil gracias también a Canadá, USA, Suiza, Reino Unido, Argentina, México, Colombia y Perú, por ser los países que, tras Irlanda, me habéis seguido mayoritariamente. No tengo palabras de sincero y humilde agradecimiento hacia todos vosotros.
Quiero aprovechar para pediros perdón a todos los que no os he respondido a los emails que me habéis mandado, y que me filtran desde el dpto. de marketing, porque sigo con problemas de salud, generados por situaciones externas, de gente sin alma, déspota y sin ningún tipo de criterio, ni profesional ni personal, y lo que es más grave, sin valores ni moral, ¿pero qué os voy a contar que no sepáis?
Así mismo, la encargada de filtrarme los emails y pasármelos está también convaleciente, y vamos con retraso, pero os doy mi palabra de que os responderé a todos, lo antes y ordenadamente posible.
Disfrutad de este fin de semana, que esta primavera os llene de energía y esperanza y que, sobre todo, y como siempre os digo,
«Sed muy felices, por favor»
Jorge Esquirol